lunes, 31 de agosto de 2009

Te espero


No sé si anticiparse a ciertos acontecimientos es conveniente o desaconsejado. En este caso os adelanto una pequeña muestra de lo que será mi primera novela: “Te espero” (Waiting). La historia de una joven que pretende alcanzar el éxito y la felicidad y, por muy extraño que parezca, lo consigue. Pero cuando llega al final de su camino, descubre que había otra persona que lo estaba buscando para ella, como una sombra... Esa especie de sombra que nunca sabrá si es realidad o es ficción… ¿Dónde acaban los sueños y dónde empieza la realidad? Ella anhelaba tanto el éxito, que día tras día, hacía todo lo posible para conseguirlo, hasta tal punto que la meta se convirtió en una obsesión de la cual no pudo salir jamás.

"Capítulo I. De repente, sentí un inmenso vacío, un vacío que no había sentido nunca anteriormente, la soledad me inundaba el alma, pero al mismo tiempo mi yo óntico cobraba fuerza, y surgía de mi inocencia, de mi interior, un brote de energía, una energía limpia, inmaculada, blanca, pura, que me anunciada la llegada de una nueva era. Desde aquel momento todo comenzó para mí.
Era el principio de un camino, un camino largo, pero a la vez tan deseado y anhelado, que por muy arduo que en un principio me pareciera, no podía ir hacia atrás.
Estaba preparada para el viaje, no sé cómo, pero lo sabía. Alguien me dijo alguna vez, que si visualizabas tus deseos se convertían en realidad. Yo siempre he pensado que todas esas historias son cuentos de hadas, que son muy bonitos, pero que finalmente somos esclavos de un destino, un destino que ya está escrito para nosotros, aunque nosotros jamás lleguemos a saberlo.
En muchas ocasiones, había notado como si tuviera un ángel de la guarda. Os parecerá una tontería, pero ese sexto sentido, el de la intuición, posiblemente me decía que hay algo o alguien cuidando de mí, guiándome. Recuerdo un día, en el cual pude experimentar de verdad, como el yo que llevamos dentro, escondido, surgía para decirme lo que debía de hacer, qué opción tenía que elegir. En el fondo, yo creo que simplemente tenemos que escucharnos a nosotros mismos más a menudo.
Aquel día, pude sentir un estallido de felicidad, y sí, estaba sola, en una pradera,..."

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