sábado, 13 de marzo de 2010

Primero, la gente.

Ha llegado a mis manos un folleto sobre movimientos sociales en Zaragoza (movimientossocialesdezaragoza@nodo50.org), y he querido compartirlo con vosotros y con vosotras.

Aquí lo tenéis:

La preocupación de los poderosos por la crisis duró lo que tardaron los “rescates” gubernamentales en confirmarlo: “primero, los ricos”.

Después de este cierre aparente del problema, la gran crisis financiera se descompuso enseguida en un pantano de malestares cotidianos: en miedo a perder el trabajo, a no encontrar otro, a la expulsión de tu nuevo país o al embargo por el banco que prometía que esa hipoteca iba a ser la oportunidad de nuestra vida.

Pero la buena gente no se deja hundir por esta tristeza infinita, por la voz del poder que decreta: “olvidad vuestros derechos, cancelad lo que soñasteis y resignaos”. La buena gente sabe que aquí no sobra nadie ni falta trabajo. Sólo falta sensatez y honestidad política para reconocer el abandono de nuestras necesidades y defender formas de vida saludables, justas y duraderas. La buena gente sabe que cualquier inversión en formación, en salud, en cultura o en cuidar a las personas y a la Tierra, crea más empleo y es más útil que cincuenta casinos o diez cementerios nucleares. La buena gente sabe que una ciudad prefiere equipamientos y servicios sociales a una cascada de grandes eventos olvidados en cuanto se apagan los focos. La buena gente sabe que el crecimiento de su país no se mide por las ganancias de los bancos o por una producción tan infinita como ciega, sino por conseguir una vida digna para todos y todas. La buena gente sabe la irresponsabilidad con la que el poder deja lo común en manos de depredadores, a la vez que dice que no hay dinero para emprender un cambio hacia una economía social, innovadora y redistributiva. Una economía capaz de asegurar a la gente, venga de donde venga, su derecho a todo lo necesario.

Porque la buena gente es la única fuerza capaz de abrir un claro irreversible en la oscuridad de una crisis que sólo deberían pagar sus responsables. Primero, la gente.

2 comentarios:

Manuel Arribas dijo...

Muy interesante
Saludos



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Prueba de recibo comentario

Anónimo dijo...

Ciertamente la clase política deja mucho que desear. Pero también es justo afirmar que hay “buena gente” en todos los estratos sociales, incluso en la clase política. Sólo hay una forma de gobernar, la correcta. El Ser Humano es así. Pero todo se consigue poco a poco y como se suele decir, “el futuro no es de nadie”.