domingo, 13 de junio de 2010

Hipatia de Alejandría


La leyenda de Hipatia me conmueve enormemente. Su atroz y cruel muerte nos muestra, una vez más, en lo que puede llegar a convertirse el ser humano; en este caso, un grupo de cristianos fanáticos, quiénes pusieron fin a la vida de una gran mujer, una gran matemática, una gran astrónoma, una gran filósofa, una gran humanista y una gran docente, entre otras cosas.

La película “Ágora” de Alejandro Amenábar, prohibida recientemente en Egipto, dice mucho sobre el poder de las religiones a lo largo de toda la historia de la humanidad. El hecho de que un país quiera ocultar parte de su historia, sea por las razones que sea, no conlleva más que el efecto contrario de lo que inicialmente se quería conseguir. Es consabido que la prohibición incita más “per se” que la propia divulgación de una ideología, un libro, una película, etc. Podemos recordar a Salman Rushdie con su libro “Los versos satánicos”… En definitiva, una “actividad de marketing” muy eficaz para llamar la atención.

Otro filósofo neoplatónico de la época, Antonino, hijo de Sosipatra y discípulo de Edesio, anuncia la desaparición del culto de los dioses antiguos y la destrucción de los templos de Alejandría y Canope. Quizás, era inevitable…, el caldo de cultivo era muy propicio para que más tarde o más temprano el curso de la historia pusiese a nuestra heroína entre la espada y la pared, al obligarla a convertirse al cristianismo. ¿Qué hubiera ocurrido si se hubiera cristianizado?, ¿hubiera cambiado radicalmente el devenir de la historia?

La profecía de Antonino se cumplió. Y al igual que éste, Olimpio pronosticó también sobre el futuro de la religión pagana.

Leyendo el más que recomendable libro de Maria Dzielska, nos encontramos ante un estudio esclarecedor y que coloca a Hipatia en el lugar que le corresponde, es decir, lejos del olvido. Una historia que aunque queramos, no puede dejarnos sin reflexión, sin acción, sin irritación, sin conmoción, sin vergüenza ajena…

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