sábado, 20 de noviembre de 2010

"Cada uno en nuestra casa, y Dios en la de nadie."

El escritor y periodista Juan José Millás redactó hace una semana un pequeño artículo sobre ello en “El País Semanal”. Tengo que decir que su compromiso social ligado a su peculiar estilo, consiguió que en un artículo tan breve fuera más que suficiente para removerme las entrañas.

En realidad, no es nada nuevo, pero lo que sí tiene mérito, desde el punto de vista de la comunicación escrita, es que aunque todos –en mayor o menor medida– seamos conscientes de estas tremendas injusticias en el mundo en el que vivimos; no es nada fácil llegar al lector o, por lo menos, llegar a tocar la “fibra sensible” y detenernos un momento para respirar profundamente y pensar…

No es tampoco nada fácil hacer reflexionar a un lector que vive en el llamado “primer mundo” sobre el denominado “tercer mundo”. Y por supuesto, sobra decir que nuestros sofás rebosan de comodidad como para pensar que existen otros seres humanos donde parece que “Dios” les ha abandonado.

Para los “no creyentes”, como la que subscribe este post, nos cuesta creer que exista un “Dios todopoderoso” y que, casualmente, haya dejado de lado a los más necesitados de este planeta. Soy consciente de que para muchos creyentes (con todos mis respetos), “Dios” no interviene en cuestiones terrenales; pero creo que si existiera vendría muy bien su intervención, al menos, con los más desfavorecidos.

2 comentarios:

Un periodista. dijo...

Este artículo demuestra que, exista o no un dios, hacen falta los periodistas para mostrarnos la dura, durísima realidad de los que luchan por vivir, cuando la vida es una constante lucha.

Juan Ramón Junqueras dijo...

Me gusta mucho tu blog, y tu estilo iconoclasta. Esta entrada me ha provocado a la reflexión. Y pregunto:

¿No será que lo que sobra de la expresión "Dios Todopoderoso" es "Todopoderoso", y no "Dios"...?

Nos hemos ido haciendo, a lo largo de los siglos, imágenes de Dios que nos simplificaban la vida. Si llueve torrencialmente es porque Dios lo provoca, y no porque deforestemos los montes... Si viene sequía es porque Dios la provoca, y no porque nuestro estilo de vida esté acelerando un cambio climático devastador... Si soy escandalosamente rico es porque Dios me ha bendecido, y no porque haya explotado a mis trabajadores, o engañado a mis clientes. Y así un largo etc. de justificaciones que echan la causa de todo a Dios, y nos eximen de nuestras responsabilidades...

Te propongo una idea iconoclasta, al estilo de tu blog: Dios no es Todopoderoso, y ni siquiera quiere serlo. No le interesa ser otro Baal, pero más fuerte y temible todavía que los otros. No está inmerso en una carrera para ver qué dios es más omnipotente, ni quiere ganar el primer premio de nada.

Cuando Dios, harto ya de que se lo malinterpretase, decidió darse a conocer tal y como era, se encarnó en un niño pequeño, débil, desvalido, infinitamente dependiente de sus padres, como todos los recién nacidos. Y cuando Jesús se hizo mayor, siguió prefiriendo la debilidad al poder. Luego si Jesús es el vivo retrato de Dios, está claro que Él no es como nos lo habíamos imaginado...

Para pensar; realmente para pensar...