domingo, 19 de junio de 2011

Impresiones de Nueva York


Un horizonte dibujado por montañas de cristal, se convierte año tras año, en destino de muchos viajeros, ávidos por descubrir una pequeña isla fundada hace aproximadamente unos 400 años. Hablo de Manhattan (Nueva York).

Donde hoy palpita la economía mundial, se inició la vida de una urbe prodigiosa, comprada por los holandeses por tan solo 60 florines (24 dólares actualmente). Gracias a estos colonos europeos, Nueva York es hoy en día tierra de libertad, tolerancia y diversidad cultural. Tres pilares sociales fundamentales en su pasado, bajo las culturas holandesa primero e inglesa posteriormente.

Nueva York es la historia de las migraciones, la historia de los sueños, la historia de la multiculturalidad; pluralidad posible y fructífera, cuando hoy se cuestiona tanto su viabilidad en el Viejo Continente.

La República de los Países Bajos en el siglo XVII dejó su huella en el Nuevo Continente; emergiendo una sociedad de libertades, tolerancia religiosa, ideas republicanas, niños jugando en los parques... Tras un velo lingüístico inglés, Nueva York es y sigue siendo, la mirada abierta de una ciudad que apuesta por sí misma.

El asfalto neoyorkino habla muchos idiomas, pero es que en realidad, siempre lo ha hecho. Ya en la primera mitad del siglo XVII, Nueva York tenía 400 habitantes que hablaban 18 lenguas.

La historia de un pueblo es siempre importante para comprender su presente y su futuro. Es un dicho consabido que quien no reconoce u olvida su pasado está condenado a revivirlo. Y esta fantástica obra de Russell Shorto sobre los orígenes de Manhattan nos ayuda a entender mejor las impresiones y sentimientos que uno puede albergar visitando Nueva York.

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