miércoles, 30 de noviembre de 2011

"Arte y Ciencia del Coaching"

Muy recomendable. Tal es su sencillez y profundidad al mismo tiempo, que me ha absorbido consciente y plenamente. Hablo del libro “Arte y Ciencia del Coaching” (Leo Ravier).

La primera parte, sobre la genealogía del coaching, nos ayuda a entender mejor la historia, la filosofía y la esencia del coaching. Sin esta comprensión, creo que no es posible una buena práctica de la disciplina del coaching. Es el pilar fundamental para poder seguir subiendo peldaños en esta maravillosa profesión de ser coach.

Las reflexiones socráticas, platónicas y aristotélicas planteadas en esta obra son el quid de la cuestión en el “arte y ciencia del coaching”: ¿el conocimiento está en el hombre, o fuera de él?, ¿uno puede declararse “ignorante” y aún así ayudar a los seres humanos?, ¿el coaching se centra en el problema o en la persona?, ¿la finalidad última del hombre es la felicidad?

Las dos caras del coaching (reflexión y acción) han de estar siempre presentes en un proceso de coaching; son las dos caras de una misma moneda.

Es importante destacar ciertos fundamentos o axiomas del coaching tratados por Leo Ravier. Por un lado, no existen recetas para llegar “al deber ser”. “Cada individuo debe evaluar según su propia conciencia, voluntad y responsabilidad cómo determinará ese ejercicio de actuar bajo la virtud y en qué medida, todo esto dentro sí mismo”. Y por otro lado, saber que en el coaching “trabajamos con las percepciones y experiencias del cliente, no con las nuestras”.

Las aportaciones del “construccionismo” (Piaget, Papert), así como de la “filosofía Zen” son también claves para el buen ejercicio del coaching. En concreto, el cuento sobre el maestro, el alumno y el pájaro es muy ilustrativo. Y la siguiente máxima extraída del libro me ha ayudado a ampliar mi conciencia sobre el papel del coach en cualquier proceso de coaching: “el mejor aprendizaje no vendrá de encontrar las mejores formas para que el profesor instruya, sino de darle al estudiante las mejores oportunidades para que construya”.

Leo Ravier nos plantea un modelo integrador y holístico del coaching; donde el coaching norteamericano, el coaching europeo y el coaching sudamericano tienen cabida sumándose y no restándose.

“Cada momento del coaching se redefine a sí mismo según la propia interacción entre coach y coachee”, este pensamiento nos ilumina en la senda de la “magia y el poder” del coaching.

Entre las habilidades y cualidades que un buen coach debe tener, citaría éstas: “estará preparado para trabajar en cualquier nivel del espectro de la conciencia permitiendo que sus clientes expandan y amplíen sus conciencias en relación con el mundo exterior e interior”, sabrá escuchar (escucha activa), planteará preguntas (potenciadoras) que ayuden a la reflexión de su coachee y respetará por encima de todo a su cliente (centrándose en él y no en el problema) cumpliendo el código deontológico de ASESCO e ICF.

Asimismo, me han llamado la atención las siguientes palabras de Osho en su libro “Conciencia: la clave para vivir en equilibrio”. “Cuanto más consciente se vuelve uno, más se recuerda a sí mismo, con más cautela actúa, más alerta está, más heridas empiezan a desaparecer, hay menos brotes de ira, menos odio, menos celos y menos sentimientos posesivos.
Un día, uno simplemente descubre que todo eso se ha vuelto irrelevante, ha pasado a ser historia antigua, ya no se trata de cuestiones vivas sino de cuestiones muertas.
Cuanto más consciente se vuelve uno, más y más heridas se curan y más se afianza la salud y la integridad.
En esto consiste el milagro de adquirir conciencia: en que todo lo que es erróneo empieza a desvanecerse y todo lo que es correcto empieza a suceder. Individualmente, y como sociedad, la cuestión primordial es decidir si preferimos estar dormidos o despiertos, inconscientes o conscientes.”

Las menciones a Fredy Kofman son tremendamente elocuentes, entre ellas: “Si uno no es parte del problema, no puede ser parte de la solución”.

En relación con los modelos GROW, OUTCOMES y ACHIEVE descritos en el capítulo 5, considero que se basan en los mismos puntos cardinales. No creo que en la práctica del coaching deba hacerse hincapié en las diferencias de estas tres “herramientas”, aunque es competencia de un buen coach conocer los distintos matices y pasos de cada uno de los modelos.

Para finalizar, añadiría que tanto el capítulo 3 como el capítulo 6 de esta obra están íntimamente ligados. Seguir un código deontológico o ético de la profesión es indispensable para evitar el denominado “lado oscuro” del coaching o mala “praxis” de esta disciplina. Es decir, la “gran confusión” existente en la actualidad sobre la práctica del coaching es debido en gran medida a la mala “praxis” que se ha ejercido o se ejerce por parte de algunos “coaches”. Y ya se sabe que el efecto contagio de todo ello es exponencial, si lo comparamos con el ejercicio y la buena práctica del coaching. Además, este suceso no es propio únicamente del coaching sino que también aparece y lo vemos reflejado en los medios de comunicación en otras ciencias y disciplinas. 

2 comentarios:

Juan Carlos Chicón Domínguez dijo...

Trinidad, me ha encantado poder leer tu visión sobre el libro "Arte y ciencia del Coaching", que particularmente también me ha gustado mucho.

Estoy de acuerdo contigo cuando comentas la importancia de entender la genealogía del Coaching, su historia, filosofía y esencia, dado que constituye una fuente de información vital para poder llevar a buen término, la práctica del Coaching, por lo menos para aquellos que finalmente no acabarán vendiendo humo en la profesión.

Gracias por unos comentarios tan esclarecedores.

Saludos!

El mundo de Trinity dijo...

Hola Juan Carlos!
Gracias por visitar mi blog!

Un abrazo.